Cine (4-2016): Los festivales: el gran carnaval

Los festivales: el gran carnaval

 

«Las reacciones en festivales y saraos similares me recuerdan a El traje nuevo del emperador. Aunque te parezca una porquería lo que acabas de ver, hay una especie de tácito acuerdo de que todo está bien, de que tú apoyas a este, este te apoya a ti… Ni siquiera las instituciones de la zona de confort somos críticos. No hay una crítica, excepto si te saltas esas normas no escritas, por ejemplo diciendo que se repite el mismo concepto de autoría de hace 40 años, que las formas de producción son las mismas, que no estamos siguiendo el principio básico de hacer cine político políticamente. Podemos hacer cosas muy políticas, pero en realidad hay unas jerarquías implícitas que, para mí, desactivan en gran parte el discurso. No hay confrontación. Hay un miedo muy grande al desacuerdo y […] no hay democracia real sin discrepancia»

 María Ruido. Entrevista con Carlos Escolano. Vimeo, 2016

«¿Cómo evaluar las películas de un festival? ¿Cómo decir si una es mejor que otra? En todo caso, dentro del mismo género todavía, pero ¿cómo comparar The Shining con Les vacances de Monsieur Hulot

Varios críticos en un debate

 

¿Tienen sentido los festivales de cine? No nos referimos a las muestras de películas (que, por supuesto, sí lo tienen), sino a las secciones competitivas de los grandes certámenes, que en numerosas ocasiones no son más que mercados donde se acude a vender o a comprar productos, donde se trata de dar una publicidad magnificada a determinados títulos (por supuesto, en detrimento de otros).

En el arte no se trata de correr los cien metros lisos, por lo que hay quien manifiesta que, en todo caso, se podría hacer competiciones dentro del mismo género, pero no con películas totalmente diferentes. Por otro lado, es curioso que normalmente las únicas divisiones que se hacen en los concursos cinematográficos suelen ser en función de su duración, nacionalidad y si se trata de documental o de ficción. Todo lo demás entra en el mismo saco. Muchas veces nos hemos preguntado por qué en el cine no se usa el sistema de plica con nombre oculto que suele estilarse en los concursos literarios (no es que creamos que en el caso de la literatura no exista, también, la trampa). La cita de María Ruido da en el clavo (y en la herida) de algunas de las incoherencias entre los participantes en este tipo de eventos.

 

Posibles líneas de debate

-¿Tienen sentido hoy los concursos cinematográficos?

-¿Se debería limitar las secciones competitivas de los festivales a autores noveles?

-¿Son en realidad los festivales de cine «saraos para subirle el ego a unos cuantos cineastas y actores»?

 

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