Fotografía (3-2016): Edición y retoque de la fotografía documental: cuestionar la norma

Edición y retoque de la fotografía documental: cuestionar la norma

 

«El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad»

Joan Fontcuberta

«Ante todo, ¡manos fuera! Yo no desnaturalizo lo que fotografío; ni le doy retoque ni arreglo nada»

Dorothea Lange

 

La norma base sobre la que se fundó la fotografía documental es la no-manipulación de la imagen, tanto en la toma como en la edición, con el fin de «mostrar un punto de vista lo más objetivo posible». No son pocos los fotógrafos que han cuestionado dicha norma, alegando que el ejercicio fotográfico miente inevitablemente, por estar sujeto a un encuadre, una luz y una composición determinados, además de la opinión inconsciente del fotógrafo.

El uso de programas de edición parece haberse transformado en un estigma con el que descalificar el trabajo de fotógrafos reconocidos (véase el escándalo de Steve McCurry en junio de este año), y el filtro principal para valorar nuevos trabajos fotográficos: el año pasado, por ejemplo, casi una cuarta parte de las obras presentadas a la ronda final del World Press Photo fueron retiradas por manipulación, clonación o procesado.

La postura más conservadora sigue defendiendo que el retoque nunca debería ser una herramienta de la fotografía documental, estando solo reservado para otros géneros como la moda o la fotografía artística, pero en un medio que ha evolucionado tanto en poco tiempo, ¿tiene sentido mantener una norma de principios del siglo XX, intacta?

Posibles líneas de debate 

-¿Debe o puede normalizarse el retoque de la imagen en la fotografía documental? (siempre que no se modifique la escena)

-¿Es posible que a veces «la mentira» (punto de vista subjetivo) comunique una noticia mejor que «la verdad» (punto de vista cercano a la objetividad)?

-¿Por qué existe una fijación con el uso del retoque? ¿qué otros factores deberían tenerse también en cuenta para medir el valor y la honestidad de un fotógrafo?

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Documentos complementarios para el segundo debate de poesía

Estos textos breves esperan servir para encauzar el comienzo del debate hacia las líneas que se comentan en la descripción general.

 

¿Hay otra cosa que no sea nuestra intimidad?

Martes 25/11/2014. 20:00h

Duración aproximada: 1 hora

 

Archivos:

http://elpais.com/diario/2009/03/24/sociedad/1237849201_850215.html. Reportaje sobre extimidad e intimidad.

http://trazosdelamemoria.wordpress.com/2011/12/08/18-ars-poetica/. Poema “Ars poética” de Rafael Cadenas.

 

Poesía (1): la inmediatez del poema

La inmediatez del poema

La poesía en la era digital

 

“Oír la lectura de un poema, al igual que leerlo, es distinto a otros encuentros con el lenguaje. Nada nos prepara para la poesía”

-Mark Strand

“La poesía tiene una duración, un tiempo, un cuajar en nuestra alma que nada tienen que ver con nuestras decisiones. El lector de poesía debe ser ante todo un lector humilde, pasivo, receptor de riqueza”

-Hanni Ossott

 

Podríamos pensar que la poesía tiene la facultad, cuando es certera, de atravesar todas nuestras barreras y llegar directamente a aquello que hay más profundo en nosotros. Lo cierto es que, sin embargo, requiere también una disposición particular, un estar en el mundo, “un cuajar en nuestra alma”. En esta época de inmediatez y prontitud, ¿hay espacio todavía para esta poesía que requiere pausa, sosiego, reflexión? Por otro lado, son muchos los escritores de poesía que se ven impelidos a compartir sus textos en todas sus redes sociales online y offline como algo que “acaban de escribir” sin darle su debida calma, sin editar, sin pensar sobre lo que escriben.

Posibles líneas de debate:

 

¿Cómo leemos poesía? ¿Qué vemos, qué buscamos, qué esperamos?

¿Poetas en twitter, versos sueltos, palabras poéticas? ¿Qué nos dice la brevedad?

Las notas en Facebook: ¿Se usan todavía? ¿Compartir un poema recién escrito con todos los amigos? ¿Es una buena idea?

¿Existe la poesía inmediata? Poemas automáticos, poemas inspirados, poemas rimados.

El poema como ejercicio de la lentitud, ¿detenerse a leer es ir contracorriente?