Poesía (4-2016): Ser poesía: primero, poesía; después, revolución

Ser poesía: primero, poesía; después, revolución

 

Un día decidí no pisar los milagros

Francisco Javier Irazoki

Los poetas que escriben con talento me han enseñado la técnica, el idioma selecto, la historia de la literatura. Pero existen poetas que no se expresan con la escritura. Yo he aprendido gracias al regalo de sus gestos sutiles. No soy obediente a los tópicos, sino que reconozco mi deuda a seres anónimos cuyas vidas me han guiado. Esas personas desconocían los sonetos de Shakespeare, pero han sido mis faros poéticos

Francisco Javier Irazoki

 

La gente se ríe cuando lo digo pero hablo en serio. No miento. El caso es que no veo otra salida. Es el único camino. Yo, al menos, no conozco otro. Es la única manera que he encontrado. Se llama poesía. Sí, poesía. Así, en grandes letras minúsculas. Ante la mentira, poesía. Ante la sombra, poesía. Ante el engaño, poesía. Poesía. Poesía. Poesía. La verdad frágil. La duda innegable. Las pupilas desnudas que descubren todo por primera vez a cada segundo. El alambique que destila la vida. Poesía para empezar, para poder continuar, para jugar una partida nueva desde la casilla de salida. Porque solo empezando desde el principio se puede llegar hasta el final.

 

Posibles líneas de debate 

-¿La poesía es tan solo una teoría sobre la vida?

-¿Puede trascender lo poético el papel?

-¿Debemos llevar lo poético a nuestra vida? ¿Podemos?

-¿Es necesario vivir poéticamente para escribir poesía?

-¿Qué significa vivir una vida de poeta?

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