Poesía (3-2016): Leer poesía: saber descifrar el reflejo del espejo

Leer poesía: saber descifrar el reflejo del espejo

 

El principio clave para enseñar la poesía es la participación. No se puede enseñar a los adolescentes, a los adultos, ni a nadie, a menos que participen en lo que están leyendo y escuchando. Esto significa que la poesía debe tener pleno conocimiento de su cultura, sus antecedentes, sus historias o anti-historias. No se debería enseñar como un canon opresivo de grandes declaraciones, sino como algo en que pueden participar y que incluso se pueden apropiar

Eavan Boland

 

Un poemario es un libro que en vez de páginas tiene espejos. Es un libro que interroga, que lanza dudas concretas y certezas volubles. Es un libro que cambia, que nunca es el mismo porque nunca son los mismos los ojos que lo leen, las manos que lo abren. Por eso cada vez leemos menos poesía. Por eso la poesía hay que buscarla para encontrarla en cualquier librería. Por eso la poesía ya no influye en las personas, no deja rastro una vez leída. Nos han enseñado la poesía pero no nos han enseñado a leer poesía. No es necesario que los estudiantes se sepan de memoria los versos de un Bécquer enamorado. Es necesario que sepan qué sentía Bécquer en sus entrañas para escribir esos versos y cómo lo expresa. En ese momento nos acercaremos a la poesía. 

 

Posibles líneas de debate

-¿Sabemos leer poesía?

-¿Nos enseñan a leer poesía?

-¿Se puede aprender a leer poesía?

-¿Es una lectura cuestionada?

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Poesía (1): la inmediatez del poema

La inmediatez del poema

La poesía en la era digital

 

“Oír la lectura de un poema, al igual que leerlo, es distinto a otros encuentros con el lenguaje. Nada nos prepara para la poesía”

-Mark Strand

“La poesía tiene una duración, un tiempo, un cuajar en nuestra alma que nada tienen que ver con nuestras decisiones. El lector de poesía debe ser ante todo un lector humilde, pasivo, receptor de riqueza”

-Hanni Ossott

 

Podríamos pensar que la poesía tiene la facultad, cuando es certera, de atravesar todas nuestras barreras y llegar directamente a aquello que hay más profundo en nosotros. Lo cierto es que, sin embargo, requiere también una disposición particular, un estar en el mundo, “un cuajar en nuestra alma”. En esta época de inmediatez y prontitud, ¿hay espacio todavía para esta poesía que requiere pausa, sosiego, reflexión? Por otro lado, son muchos los escritores de poesía que se ven impelidos a compartir sus textos en todas sus redes sociales online y offline como algo que “acaban de escribir” sin darle su debida calma, sin editar, sin pensar sobre lo que escriben.

Posibles líneas de debate:

 

¿Cómo leemos poesía? ¿Qué vemos, qué buscamos, qué esperamos?

¿Poetas en twitter, versos sueltos, palabras poéticas? ¿Qué nos dice la brevedad?

Las notas en Facebook: ¿Se usan todavía? ¿Compartir un poema recién escrito con todos los amigos? ¿Es una buena idea?

¿Existe la poesía inmediata? Poemas automáticos, poemas inspirados, poemas rimados.

El poema como ejercicio de la lentitud, ¿detenerse a leer es ir contracorriente?