Fotografía (2-2016): Instagram: la evolución del medio

Instagram: la evolución del medio

 

«El fotógrafo ha sido durante años un esclavo de la cámara. Pero la fotografía no tiene nada que ver con la cámara»

Daido Moriyama

Instagram ha cumplido este mes seis años. La red social que quería «convertir a cualquiera en fotógrafo» se ha transformado en una potente herramienta publicitaria de cualquier tipo de producto y de artistas/creativos. Los mismos fotógrafos que la miraban con recelo y cierta sensación de amenaza por intrusismo profesional, reconocen ahora su valor como portfolio digital. Prueba de ello es el fichaje de la agencia Magnum, Matt Black, cuyo trabajo se dio a conocer gracias a esta red, tras ser nombrado «mejor fotógrafo con iPhone» de 2014, según la revista Time.

Desde luego, los programadores y publicistas de Instagram han sabido muy bien cómo ganarse el afecto del sector fotográfico profesional: eliminar la exclusividad del formato cuadrado, para poder publicar la imagen en formato libre; fotografías de archivo y no solo tomas instantáneas… en definitiva, adaptar muchas de las funciones de la App que hacían que la fotografía pareciese un medio rápido, fácil y barato para incluir el trabajo realizado con más detenimiento.

Posibles líneas de debate

-¿Por qué existe todavía cierto desprecio a los nuevos medios fotográficos? Es algo que no ocurre con otros sectores creativos, en los que la herramienta es lo de menos.

-¿Qué diferencias puede haber en el proceso de trabajo con un teléfono, con una edición rápida, respecto a un trabajo fotográfico «clásico»?

-¿Hacia dónde puede evolucionar la fotografía a partir de nuevas formas como este tipo de redes?

-¿Hay alguna desventaja en el uso de Instagram, para los fotógrafos profesionales?

 

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Fotografía (1-2016): La mujer en fotografía: sujeto y objeto

La mujer en fotografía: sujeto y objeto

 

«Gerda Taro, la “pequeña rubia”, Venus de la Guerra»

Titular del ABC, 1 de agosto de 2010

«Conocí a Stieglitz con 24 años y me horrorizó, no creo que ni él ni Steichen se interesaran en lo más mínimo por las mujeres fotógrafas»

Laura Gilpin

Cuando se habla de machismo en fotografía, en general, se tiende a pensar en la imagen de la mujer que proyectan los medios audiovisuales, pero pocas veces se enfoca el tema desde la perspectiva de la marginalidad profesional, lo cual no deja de ser llamativo si se tiene en cuenta que parece ser una de las profesiones en las que el sexo femenino está más excluido: de los 93 miembros que han pasado por la agencia Magnum, a lo largo de toda su historia, solo diez han sido mujeres, y solo cinco están actualmente en activo, por no hablar de lo difícil que resulta encontrar nombres tan reconocidos como los de sus homólogos masculinos.

Afortunadamente, las plataformas y acciones artísticas se han multiplicado en los últimos años, con el objetivo de dar mayor salida a todos los trabajos fotográficos realizados por mujeres: Genio y figura, Mujeres fotógrafas, En foco, son algunos. Pero no parece ser suficiente, ya que dichos trabajos no terminan de integrarse en el mercado de imágenes convencional, quedando relegados a esos espacios «para mujeres».

Posibles líneas de debate

-¿Qué ha perdido y qué está perdiendo la fotografía al negar la mirada femenina?

-¿Ayudan los espacios de publicación específicamente femenina a la integración profesional, o dividen aún más los «bandos»?

-¿Qué podría suponer una mayor presencia de la mujer en el ámbito fotográfico?